Las Troyas entre escritores me gustan si hay insultos de por medio y sexo turbio con la mujer del contrario. Para atacar no es tan necesario un motivo como un diccionario muy amplio y un poquito de inquina, sin olvidar lo más importante: ir siempre directo a las personas del verbo. Que Borges dijera que el Ulises de Joyce le parecía un fracaso es una opinión que, como todas las reflexiones propias, se acaba convirtiendo en verdad absoluta. Tampoco es una Troya enfadarse porque alguien no ha citado tu novela en una charla en la Fnac, o en una entrevista, o entre amigos en un bar: ay, el egoblog.
Primer mandamiento del escritor a la hora de citar:
No opinarás de libros que no hayas leído ni leerás.
Primer mandamiento del escritor, en general:
No codiciarás los elogios ajenos.
Con esos dos es suficiente para empezar.
El sábado Pablo Lófish sentó cátedra y confesó en medio de un bar que no se folla de verdad hasta que no escoges a Raphael de fondo para ambientar. Yo tras dos copas y dos cervezas me animé y confesé que a Quevedo le hubiera encantado escribir lo de amar la vida, amar el amor, ser un truhán y ser un señor.
Historias de ascensor
miércoles, 22 de mayo de 2013
viernes, 17 de mayo de 2013
Cinco y media de la tarde
La felicidad nunca depende de los horarios, de ahí esa plenitud cuando hay un día de fiesta entre semana y se ha terminado de comer a las cinco y media de la tarde. La satisfacción no es tanto dónde te abrocha el cinturón, sino la soltura para llevar calzoncillos ajenos y que te queden como propios.
La cama tiende a expandirse, como el Universo, sobre todo si te acuestas contando ovejas y te despiertan las pesadillas. El colchón se antoja grande y fresco, casi desconocido, y será por eso por lo que todos afirmamos tener nuestro lado con su mesilla con luz correspondiente; la mejor medida de seguridad para los espíritus del pasado.
Escucho mi lista de canciones para ir a dormir, que es la mantita perfecta para cuando hace frío ahí fuera, la dinámica más escuchada desde que se terminó la carrera. El frío podría combatirse fácilmente si entre todos nos diéramos un poquito de calor, pero ay, en estos momentos y con las cuentas a rojo en el banco, quién se acuerda de esa cosa rara llamada amor.
La cama tiende a expandirse, como el Universo, sobre todo si te acuestas contando ovejas y te despiertan las pesadillas. El colchón se antoja grande y fresco, casi desconocido, y será por eso por lo que todos afirmamos tener nuestro lado con su mesilla con luz correspondiente; la mejor medida de seguridad para los espíritus del pasado.
Escucho mi lista de canciones para ir a dormir, que es la mantita perfecta para cuando hace frío ahí fuera, la dinámica más escuchada desde que se terminó la carrera. El frío podría combatirse fácilmente si entre todos nos diéramos un poquito de calor, pero ay, en estos momentos y con las cuentas a rojo en el banco, quién se acuerda de esa cosa rara llamada amor.
lunes, 6 de mayo de 2013
Nunca estamos feos
El calendario dirá lo que quiera pero cuando más bonita está Madrid es a partir de las diez de la noche del uno de mayo, con el Retiro cerrado, el asfalto vacío y empezando a oler a tibio, que es más o menos comparable a cuando uno ya ha pasado los meses desconcertantes del principio de una relación y ya puede sentarse a desayunar sin necesidad de llenar el silencio hablando; todo parece que va a ir bien.
El verano, como Madrid, como compartir el primer café, es un estado de ánimo, y todo lo que le precede son procesos de selección eternos para la entrevista final. Qué le voy a hacer, si para mí casi nunca es primavera.
Cuando se transmite la sensación de que va a empezar el calor (porque el calor nunca empieza, sino que uno se lo encuentra una mañana cualquiera y para quedarse) está comprobado que todo el mundo tiene una lista de planes y casi todos posibles, algo sólo comparable a llegar a Madrid por primera vez o al primer beso en en penumbra en el portal, que es como se suele dar el primer beso en el portal. Lo ideal sería para todos que Madrid prometiera amor al comienzo del verano, sea cuando sea eso, pero como no suele pasar nunca es mejor canturrear durante varias semanas seguidas la misma canción de la Costa Brava cuando comienza a estar la ciudad bonita de verdad. Eso, o decirte firmemente todas las mañanas que eres la chica más guapa que va en el vagón del metro a las ocho menos veinte de la mañana, a pesar de las ojeras y de la coleta deshecha. O que quizás eres la más guapa por eso.
Hoy he dormido con los cascos puestos,
nadie sabía que ya estaba muerto,
y al día siguiente yo estaba en el cielo,
con mis cosas favoritas y un vermut con hielo,
viviendo despacio un verano perfecto,
con la brisa en la cara, bienvenido al cielo.
Nadie sabía que estaba muerto, La Costa Brava.
El verano, como Madrid, como compartir el primer café, es un estado de ánimo, y todo lo que le precede son procesos de selección eternos para la entrevista final. Qué le voy a hacer, si para mí casi nunca es primavera.
Cuando se transmite la sensación de que va a empezar el calor (porque el calor nunca empieza, sino que uno se lo encuentra una mañana cualquiera y para quedarse) está comprobado que todo el mundo tiene una lista de planes y casi todos posibles, algo sólo comparable a llegar a Madrid por primera vez o al primer beso en en penumbra en el portal, que es como se suele dar el primer beso en el portal. Lo ideal sería para todos que Madrid prometiera amor al comienzo del verano, sea cuando sea eso, pero como no suele pasar nunca es mejor canturrear durante varias semanas seguidas la misma canción de la Costa Brava cuando comienza a estar la ciudad bonita de verdad. Eso, o decirte firmemente todas las mañanas que eres la chica más guapa que va en el vagón del metro a las ocho menos veinte de la mañana, a pesar de las ojeras y de la coleta deshecha. O que quizás eres la más guapa por eso.
Hoy he dormido con los cascos puestos,
nadie sabía que ya estaba muerto,
y al día siguiente yo estaba en el cielo,
con mis cosas favoritas y un vermut con hielo,
viviendo despacio un verano perfecto,
con la brisa en la cara, bienvenido al cielo.
Nadie sabía que estaba muerto, La Costa Brava.
viernes, 3 de mayo de 2013
Algunas cosas que querría saber hoy
- Cuándo empieza la temporada de tinto de verano.
- Por qué no hay un film transparente fácil de cortar.
- De profesión bloguero, trendsetter, coolhunter y demás. Quién decidió que eso era serio.
- El sentido de los artículos de Juan Abreu en Jot Down sobre sexo oral y lo fabuloso que es hacerlo enamorado, y bueno, cualquier reflexión suya en general. Creo que en realidad es todo una broma, pero preferiría que alguien me lo confirmara.
- Quién escribe a UstedPregunta.com
- Cuánto cobra Carlos Herrera por hablar de tortillas de patata en un blog de Vanitatis.
- Cuánto es beber mucha cerveza porque es posible que beba mucha cerveza.
- El listado de las mejores páginas de Internet para cuando te aburres en el trabajo. .
- Hacer el Doctorado, hacer una editorial, hacer una revista, hacer un libro, hacer el amor, hacer el imbécil, hacer puñetas.
- Por qué no hay un film transparente fácil de cortar.
- De profesión bloguero, trendsetter, coolhunter y demás. Quién decidió que eso era serio.
- El sentido de los artículos de Juan Abreu en Jot Down sobre sexo oral y lo fabuloso que es hacerlo enamorado, y bueno, cualquier reflexión suya en general. Creo que en realidad es todo una broma, pero preferiría que alguien me lo confirmara.
- Quién escribe a UstedPregunta.com
- Cuánto cobra Carlos Herrera por hablar de tortillas de patata en un blog de Vanitatis.
- Cuánto es beber mucha cerveza porque es posible que beba mucha cerveza.
- El listado de las mejores páginas de Internet para cuando te aburres en el trabajo. .
- Hacer el Doctorado, hacer una editorial, hacer una revista, hacer un libro, hacer el amor, hacer el imbécil, hacer puñetas.
martes, 23 de abril de 2013
El día en el que...
El día en el que mi trabajo decidieron celebrar el día del libro regalaron sobrantes de literatura infantil de las colecciones de 3, 6 y 8 años que nadie quería, que jamás se vendieron porque eran feos.
El día en el que mi trabajo decidieron celebrar el día del libro regalando sobrantes en bolsa de papel a mi me tocó uno de color amarillo feo y de argumento aburridísimo cuya primera ilustración es un niño haciendo caca en el váter.
Y así me quedé, compuesta y sin novio.
El día en el que mi trabajo decidieron celebrar el día del libro regalando sobrantes en bolsa de papel a mi me tocó uno de color amarillo feo y de argumento aburridísimo cuya primera ilustración es un niño haciendo caca en el váter.
Y así me quedé, compuesta y sin novio.
lunes, 15 de abril de 2013
El día que se estropeó la lavadora
Llegó el calor, a lo que algunos llaman primavera, y puedo desayunar en la terraza, tarde, con tostadas y leyendo las páginas de contactos en el periódico local: Padre e hijo, independientes, buscan señoras para compartir vida en pueblo, con buen corazón, seriedad, sin problemas económicos. Aplaudo mentalmente y estoy tentada de llamar, porque en estos tiempos que un hombre quiera a una señora en su casa es una maravilla.
Lo peor que tiene el buen tiempo es que las obligaciones pesan más, y las ocho horas laborales de rigor (nunca, nunca, nunca son ocho) parecen más perdidas que en invierno. Jamás digas nunca y prueba todo al menos dos veces, para asegurarte; esa es la excusa con la que nos justificamos Pablo Lófish y yo para estar bebiendo en la cafetería de un tren de vuelta a una hora no apropiada. De vuelta de qué, pienso a veces, si al final todo te persigue. Hacemos un repaso rápido a la actualidad y nos quedan muchas preguntas sin contestar. Nos gustaría saber si Jot Down sigue sin pagar las colaboraciones, lo bien que lo está haciendo Mongolia, lo insoportable que es Ana Pastor, si El País levantará cabeza y qué habrá sido de todos los inútiles de la promoción. El defecto profesional y el apellido familiar nos puede y se nota cuándo preguntas qué tal va, ya que contestamos directamente las fotos, los libros, los artículos muy bien, gracias, tú cómo estás.
Beber con sol, que no con calor, es de lo mejor porque todo pega más fuerte, se siente más y menos mal que no nos ve nadie conocido. El reflejo del cristal del tren me devuelve la imagen de alguien que se siente como si estuviera esperando a James Bond mientras pierde al poker cientos de euros. Alguien debería escribir un artículo de investigación sobre el poder de las gafas de sol. Estoy tentada de decir vámonos al Casino, o incluso simplificar todo y decir vámonos al Bingo, vámonos a gastar dinero como si lo tuviéramos, pero ay, los pensamientos de jueves no se llevan bien con los horarios de domingo.
Llego a casa y la lavadora no centrifuga, hay ropa por lavar y noto un incipiente dolor de cabeza que no tiene nada que ver con el alcohol, sino con la sensación de que casi nada funciona. Aún así, hacía mucho tiempo que no era consciente de un día tan bonito como el de ayer.
Lo peor que tiene el buen tiempo es que las obligaciones pesan más, y las ocho horas laborales de rigor (nunca, nunca, nunca son ocho) parecen más perdidas que en invierno. Jamás digas nunca y prueba todo al menos dos veces, para asegurarte; esa es la excusa con la que nos justificamos Pablo Lófish y yo para estar bebiendo en la cafetería de un tren de vuelta a una hora no apropiada. De vuelta de qué, pienso a veces, si al final todo te persigue. Hacemos un repaso rápido a la actualidad y nos quedan muchas preguntas sin contestar. Nos gustaría saber si Jot Down sigue sin pagar las colaboraciones, lo bien que lo está haciendo Mongolia, lo insoportable que es Ana Pastor, si El País levantará cabeza y qué habrá sido de todos los inútiles de la promoción. El defecto profesional y el apellido familiar nos puede y se nota cuándo preguntas qué tal va, ya que contestamos directamente las fotos, los libros, los artículos muy bien, gracias, tú cómo estás.
Beber con sol, que no con calor, es de lo mejor porque todo pega más fuerte, se siente más y menos mal que no nos ve nadie conocido. El reflejo del cristal del tren me devuelve la imagen de alguien que se siente como si estuviera esperando a James Bond mientras pierde al poker cientos de euros. Alguien debería escribir un artículo de investigación sobre el poder de las gafas de sol. Estoy tentada de decir vámonos al Casino, o incluso simplificar todo y decir vámonos al Bingo, vámonos a gastar dinero como si lo tuviéramos, pero ay, los pensamientos de jueves no se llevan bien con los horarios de domingo.
Llego a casa y la lavadora no centrifuga, hay ropa por lavar y noto un incipiente dolor de cabeza que no tiene nada que ver con el alcohol, sino con la sensación de que casi nada funciona. Aún así, hacía mucho tiempo que no era consciente de un día tan bonito como el de ayer.
lunes, 8 de abril de 2013
Objetivamente guapo
Se ha muerto Saritísima y sé que quedarán mujeres a las que emular, pero yo no las conozco, de ahí el sentimiento de orfandad. Cuando se dejan de lado los calcetines de perlé una se piensa que podrá resolver cualquier problema con salero y golpe de melena; si Cleopatra conquistó generales, tú también. La ingenuidad se acentúa con la edad y para coleccionar amantes, vivir a lo grande o hacer lo que a una le de la real gana hace falta talento, algo que no se encuentra jugando a ser mujer fatal en un bar cualquiera. Lo que probablemente ocurra es que tu novio te deje y varias veces y que a la quinta ya ni protestes porque sabes que te lo mereces.
Bésame mucho, cantaba mi madre por casa, y a mí se me quedó la copla pero perdí el hábito. Lo de enamorarse es muy complicado, sobre todo si no se practica. A mí lo de contar intimidades de alcoba siempre me ha dado repelús a no ser que una se llame Ava Gardner o sinónimos, que entonces sí, porque se siente esa cosa extraña de ser mujer y le entran ganas de regalar polvos a cualquiera que se atreva a preguntar.
Por algún motivo que desconozco yo siempre me quedo con los hombres que objetivamente no son guapos pero subjetivamente sí son todo lo demás, el único requisito que se necesita para ir juntos a cenar. En cuanto a la opinión que tienen de mí debe de ser objetivamente contradictoria; sería de esperar que respondieran a cualquier pregunta con un quizás, quizás, quizás.
Bésame mucho, cantaba mi madre por casa, y a mí se me quedó la copla pero perdí el hábito. Lo de enamorarse es muy complicado, sobre todo si no se practica. A mí lo de contar intimidades de alcoba siempre me ha dado repelús a no ser que una se llame Ava Gardner o sinónimos, que entonces sí, porque se siente esa cosa extraña de ser mujer y le entran ganas de regalar polvos a cualquiera que se atreva a preguntar.
Por algún motivo que desconozco yo siempre me quedo con los hombres que objetivamente no son guapos pero subjetivamente sí son todo lo demás, el único requisito que se necesita para ir juntos a cenar. En cuanto a la opinión que tienen de mí debe de ser objetivamente contradictoria; sería de esperar que respondieran a cualquier pregunta con un quizás, quizás, quizás.
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